TRIBUNAL SUPREMOS Sentencias

Cambio domicilio del menor al extranjero

Caducidad acción fraude de paternidad

Tribunal Supremo Sala 1ª, S 18-6-2012, nº 404/2012, rec. 1219/2009

 Pte: Seijas Quintana, José Antonio

Resumen:

El TS desestima el recurso de casación antepuesto por la parte demandante, contra la sentencia dictada por la AP, que declaró prescrita la acción, y confirma dicha resolución. El recurrente reclamó los daños físicos y morales causados como consecuencia de la pérdida de dos hijas criadas como tales, y concebidas por los demandados ocultándole tal realidad. Esta Sala entiende que el recurrente pretende alterar los hechos de la sentencia para fijar a su conveniencia el día a partir del cual se determina el cómputo del año de prescripción previsto para la acción de responsabilidad extracontractual. Por ello, pretende que se fije como “ dies a quo “ para la reclamación del daño moral la fecha de la sentencia que resuelve la impugnación de paternidad, por considerar que a partir de ese momento se produjo la pérdida de las hijas, pero no responde a la realidad, conforme a los hechos probados. Pues en el momento en que se dicta dicha sentencia su estado emocional no sufre ninguna alteración, que fuera reseñado en el informe psicológico. Por tanto, el daño moral que se reclama no trae causa de la pérdida legal de las hijas conocida mediante dicha resolución, sino del engaño sobre la forma de concebir a sus dos hijas y el hecho de que tras el divorcio, se fuera la esposa a vivir con el padre biológico, situación que le sumió “en una depresión”, momento a partir del cual se concretó el daño moral padecido y reclamado.

 

Falta de motivación para denegar la custodia compartida

No acordar la custodia compartida interesada

 

El TS ratifica la decisión de no acordar la custodia compartida interesada, por no haber quedado acreditado interés de los menores para que pueda acordarse.

El Supremo confirma la sentencia que denegó la custodia compartida interesada y fue atribuida a la madre, entre otras razonas, porque la imposición de ese régimen compartido obliga a los cónyuges a ponerse de acuerdo forzosamente y sucede en el presente caso que el modo que tienen de comunicarse es a través de notas escritas, demostrando además la situación en que se encuentran que priorizan sus propios intereses sobre los de sus dos hijos menores. Señala la Sala que el texto actualmente vigente del Art. 92.8 CC admite la posibilidad de que el juez establezca como forma de protección de los menores, la guarda y custodia compartida, aun cuando no haya sido pedida por ambos progenitores. Y la excepcionalidad a que se refiere el inicio de ese párrafo, debe interpretarse, en relación con el párrafo cinco del propio artículo que admite que se acuerde la guarda y custodia compartida cuando así lo soliciten ambos progenitores o uno con el acuerdo del otro. Si bien, en los casos de desacuerdo de los progenitores ha de existir interés comprobado del menor para que ésta pueda acordarse En el caso presente la decisión de la Audiencia Provincial se considera correcta, pues se ha examinado si el problema del desacuerdo afecta a los menores, concluyéndose que no conviene al interés primordial de éstos que se tome la medida de acordar la guarda y custodia compartida.

 

La custodia compartida no es excepcional

USO DE LA VIVIENDA FAMILIAR; No cabe limitar temporalmente el contenido del art. 96 CC

STS 576/2010 de 1 de Octubre; Sala 1ª

Ponente: Encarnación Roca Trías

El TS decide estimar el recurso de casación y de infracción procesal interpuestos contra la SAP Valencia que no concedió a los padres la custodiacompartida de los hijos, custodia compartida que si fue acordada inicialmente por el Juzgado de Primera Instancia nº 24 de Valencia.

El padre recurrente sostiene que la sentencia debió contener el análisis del informe del gabinete psicosocial que se pidió en segunda instancia, estimando el Tribunal el motivo por entender que dicho informe debió ser considerado como prueba nueva, por lo que al no haber sido tenida en cuenta se produjo indefensión.

Sobre la casación, indica la Sala que el único motivo que aporta el padre recurrente debe ser igualmente estimado debido a que siempre ha de prevalecer el interés del menor. Del caso de autos se desprenden las circunstancias idóneas para ello ya que, salvo casos excepcionales, permanecer con ambos progenitores en la forma más parecida a la que precedió a la ruptura y solo la adopción de esta medida es la manera de proteger adecuadamente el interés citado, siempre que se den los requisitos necesarios para la adopción de este sistema de guardia y custodia.

Además, indica que la custodia compartida debe acordarse siempre en interés del menor, que es el criterio fundamental a tener en cuenta para tomar esta decisióncriterio que es independiente de las opiniones de quien deba adoptar dicha medida y que debe basarse en razones objetivas. (NOTA: desde mi punto de vista, la sentencia limita (por no decir elimina) el criterio personal del juzgador a la hora de adoptar decisiones sobre menores, algo fundamental para que la tutela judicial sea plenamente efectiva)

Falta de ayuda y apoyo mutuo como causa de separación

CONSIDERANDO que el motivo único del recurso formalizado por la mujer denuncia interpretaciónerrónea del precepto citado, ocasionada al no acceder el Tribunal a quo al solicitado término de la vida encomún, a pesar de la ostensible dificultad de su permanencia y de lo reiterado de la situación conflictiva entrelos esposos; alegación que ha de prosperar, pues el elemento sociológico en la interpretación de las normas,acogido como factor hermenéutico en el artículo tres, párrafo primero, del propio Código, no consiente dar unalcance restrictivo al derogado antecedente, sino que ha de conferírsele a la disposición normativa en quese sustentan la demanda y la reconvención una amplitud equivalente a la causa primera del actual artículoochenta y dos, por lo tanto entendiendo que hace intolerable la convivencia (vitam communem nimis duramreddat, en análoga expresión del vigente canon mil ciento cincuenta y tres para el matrimonio canónico) laviolación grave o reiterada de los deberes conyugales, según acontece cuando se origina un permanenteestado de tirantez, desafección y profunda discordia entre los esposos, con flagrante y persistente vulneraciónde los deberes de respeto, ayuda mutua y socorro (artículos sesenta y siete y sesenta y ocho en su actualredacción y anterior cincuenta y seis), y aun de los morales que impone la unidad corporal y espiritual de lapareja, como así lo apuntó ya la sentencia de esta Sala de catorce de julio de mil novecientos ochenta y dos, y es patente que las circunstancias del caso examinado están proclamando que esa conducta reprochable amarido y mujer, con grave menoscabo de los fines del consorcio y dejando de ser el uno ayuda (adiuto-rium)del otro, constituye base legal bastante para acordar la separación, incluso interesada asimismo por el Fiscal.