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CELDA DE CASTIGO


 

Aquella mañana fue a ver a Juan un psicólogo de un centro oficial especializado en conflictos de pareja, la verdad es que ya le había visto una vez con su mujer, le dijo que ella se había ido de casa con los niños y que él no aceptaba las condiciones que ella quería imponerle para su divorcio, él sabía que su situación terminaría en una demanda de divorcio sin mutuo acuerdo y donde cada uno intentaría desprestigiar al otro casi con cualquier medio, que su idea era una custodia compartida para poder estar con los niños el mayor tiempo posible.

Cuando ya se despidieron en la puerta Juan le dijo: “si quieres llevar esto a juicio ten cuidado”.Así salió a la calle se quedó parado frente al portal, miró sus zapatos, a su alrededor, observó la calle a ambos lados y repetía mentalmente aquellas palabras “ten cuidado”, ten cuidado ¿con qué diablos?, pensó. Así que empezó a caminar y olvidó momentáneamente esas palabras. Fue a hacer una gestión y luego caminó sin rumbo como suele hacer cuando está confuso y necesita tiempo para pensar.

Camino una media hora cuando de pronto sonó el móvil: 

¬ ¿Si?

¬ Hola ¿es usted fulano?

¬      Si soy yo dígame. Le llamo de la Comisaría de Entrevías es por las diligencias  nº 52-183 tiene que  presentarse a lo largo del día de hoy en nuestras dependencias. No hay prisa, no es nada importante.

¬      De acuerdo así lo haré. Adiós.

 Pensó ir en el momento, pero luego decidió ir a casa comer y ver a los niños a la salida del colegio. Hacía nueve días que María se había ido, y desde entonces solo podía ver a sus hijos a la salida del colegio con ella delante, no le permitía verlos a solas.

Así que esos nueve días se limitó a ir al trabajo, intentando entender los papeles que tenía que leer, pasarlos al ordenador. Al día siguiente a que ella se fuera estuvo mirando un folio diez minutos solo tenia que leer dos fechas y anotarlas en otro folio. Pero en ese tiempo cruzaron por su cabeza docenas de cosas,¿por qué no le dejaba ver a los niños?, ¿por qué no hay ningún sitio donde poder reclamar sus derechos?…

Fue a ver a sus hijos a la salida del cole como todos los días, estuvo con el pequeño que siempre tiene ganas de verle, soportó la presencia de su esposa. Después de despedirse de los niños , ya en casa habló por teléfono con su abogado y con su hermano. Les dijo a ambos que iba a la comisaría, quería ir solo pero Luis su hermano, se empeño en acompañarle.

Se fueron en el coche de Luis entraron en la comisaría y pidieron la vez como en el mercado, esperaron más de media hora, sabía que era una cuestión de su divorcio y que era su mujer quién estaba detrás de todo esto.

Entró allí dio su nombre y el número de diligencias, el funcionario se fue a buscar el expediente. Cuando volvió tenia en sus manos lo que  por el volumen se le antojaba una enciclopedia, empezó a hojear aquello y poner caras cada vez más adustas. Así  que cuando terminó de hojear aquello le dijo que se tenía que quedar allí en calidad de detenido, y rápido de reflejos le dio las llaves de casa a Luis. 

Le alojaron allí y mientras Luis se fue a casa a llamar por teléfono para localizar al  abogado. Este se presentó en la Comisaría y declinó la asistencia, porque era un tema que él no dominaba así que Luis empezó a buscar un abogado que le sacara de este lío. 

Mientras tanto él pasó a la trastienda de la Comisaría y empezó la rutina, sácate todo de los bolsillos, quítate el cinturón y los cordones de los zapatos, una vez hubo sacado todo le dijeron bueno como trabajas con policía te vamos a ahorrar el resto. Después averiguó que el resto es desnudarte completamente y ponerte a hacer flexiones, para comprobar que no guardas nada en el ano.

 Le bajaron al calabozo, cuando abrieron la puerta se echo para atrás hasta chocar con la pared del pasillo, salía un hedor como solo recordaba cuando trabajaba como celador de ambulancias al entrar en casa de ancianos. Era un olor indescriptible y nauseabundo cuando se acostumbró a los pocos segundos entró y vio que había otra persona, le hizo una seña al Policía señalando al otro, ya que temía que pudiera hacerle, el Policía le hizo una seña de que no había peligro y cerro la puerta.

Ya en la celda estaba horrorizado por el olor, por ese inquilino del que no terminaba de fiarse, así que se quedó inmóvil de pie observando las dimensiones de la celda, percibiendo ese olor insoportable, viendo las mantas, pensando que  no dormiría encima de esa colchoneta de 5 centímetros (como la de un gimnasio), ni se taparía con esas mantas que desprendían el olor peor que hubiera percibido nunca, viendo la montaña de restos de comida junto a la puerta de la celda, y acostumbrando los ojos a esa semipenumbra tan incomoda que solo te permite entrever lo que hay, no tenia ventanas ni ningún tipo de ventilación, excepto lo que suponía que era un extractor de aire, que a veces funcionaba, haciendo un ruido infernal, y otras no. La poca luz que se filtraba a través de una pequeña rendija de la puerta procedía de un fluorescente del pasillo. No sabe cuanto tiempo estuvo de pie petrificado como los hombres estatua de las calles, media hora, una hora, al cabo de ese tiempo cuando vio  que su compañero no era peligroso, que el olor ya no lo percibía, que estaba cansado de estar de pie, se sentó en una esquina de la colchoneta que estaba elevada unos 40 centímetros del suelo.

Las dimensiones de la celda eran aproximadamente un metro de ancha por tres de larga, entre la puerta y el altillo donde estaban las colchonetas había como mucho un metro, un paso largo, así que no se podía caminar, por suerte mientras esperaba el turno a la entrada salió a fumar un cigarro mientras estuvo dando vueltas a una plaza. 

Cada vez que un funcionario bajaba allí, su pregunta siempre era la misma: “¿Qué hora es? ”.

Ingresó en la Comisaría en torno a las 6 y media de la tarde. Supuso que serian  las  10 de la noche cuando les llevaron la cena. Se podía elegir entre paella caliente  u otro tipo de menú bajo la denominación de natillas. A él aquello de la paella caliente le resulto tentador, cuando lo trajeron en una barqueta, cerrado con plástico y se lo puso en la mano notó el calor, lo abrió cogió el tenedor de plástico, se metió una cucharada en la boca, se la trago y se dio cuenta que aquello era infumable. Así que dejó la paella enterita encima de la montaña de restos de comida que ya alcanzaba unos 40 ó 50 centímetros.  Justo en ese momento entendió porque su compañero argelino eligió el menú denominado natillas, que consistía en unas natillas propiamente dichas, un paquete de cuatro galletas y un zumo individual de los que tienen una pajita envuelta en celofán y pegada al brick, pero sin pajita, supongo que la policía se había tomado la molestia  de quitarla por si alguien quería cometer el famoso intento de auto lisis con pajita de tetrabrick.

Puede que fuera después de cenar cuando dijeron que había llegado el abogado de oficio, de modo que todos sus compañeros de alojamiento salieron en desbandada a que les asistiera este abogado, así que le embargo un sentimiento contradictorio, pensó que eran afortunados de salir de allí antes que él importándome un bledo lo que pasara después. Abrieron la celda porque el argelino también se fue a declarar, y el funcionario le preguntó si quería un abogado de oficio, por un momento dudó,  pero le dijo al Policía que no lo quería. Sabía que Luis estaba buscando un abogado que le sacara de allí, no sabía cuanto tardaría en encontrarlo pero estaba seguro que buscaría al mejor que estuviera a su alcance.

Así que cuando se fue el argelino se quedó solo, todas las celdas estaban vacías, el argelino no era peligroso solo se limitaba a dormir enroscado en la colchoneta, una vez le preguntó: “¿de donde eres?” y él respondió: “¿argelino? Esa fue toda mi conversación con el en las 5 ó 6 horas que estuvieron juntos, y cuando llego la cena pidió el menú de natillas. Estaba muy agradecido hacia él le enseñó dos cosas básicas para sobrevivir allí:

 1º Pasar el día enroscado en la colchoneta, duermas o no da igual.

 2º Pedir el menú denominado natillas.

Así que se dispuso a pasar la noche solo, echaba de menos a su compañero de celda, no por su conversación, sino porque siempre reconforta saber que no estás solo. Pero decidió ver el lado positivo de la situación no le molestaría nadie, así que de las tres mantas escogió la que estaba menos mugrienta (a pesar de que las 3 olían igual),  se tumbó en la colchoneta y se tapó con ella. Durmió algún rato y cuando estaba despierto se dedicó a mirar las pintadas de la celda:

Ÿ Lo que más amo es la libertad, lo que más odio es a quién me la quita.

Ÿ A ver si limpiáis esto está lleno de mierda, Policías guarros.

Se dio cuenta que la política del argelino era la mejor si duermes, bien y si no te quedas allí tumbado, no había cenado y tenía que mantener las pocas fuerzas que le quedaban. Le ayudo a mantenerse calmado el no haber previsto lo que le iba a suceder ya que de algún modo no era consciente de lo que estaba pasando y en ningún momento se mostró contrariado ni enfadado. Solo quería estar tranquilo le preguntó a un funcionario por la noche si sabían algo de su situación y le dijo que por la mañana vendría su abogada para que declarara.

Su actitud vista desde fuera no era muy coherente pero allí solo quería saber cual era el siguiente paso, para de algún modo estar preparado para lo que fuera sucediendo.

Por la noche sintió ganas de orinar a eso de las 3,00hs, llamó para que bajaran a abrirle la celda y le pasaran al servicio, quiero ir al servicio gritó pero nadie parecía  oírle, quizá estuvieran dormidos, habrían ido a otro sitio para hacer algo o simplemente pasaban de él como de un piano, el caso es que andaba con cistitis, y después de llamarlos dos o tres veces, decidió que orinaría en el quicio de la puerta confiando en que el suelo tuviera un poco de caída hacia el pasillo. Pero estaba equivocado en esos calabozos todo estaba mal hecho excepto el asqueroso nivel del suelo que era perfecto así que se quedo mirando el charco a la vez que entendió de donde narices venía el dichoso olor del calabozo. Se olvidó del asunto y volvió a intentar dormir.  

Más tarde al estar solo un funcionario bajó y le dijo algo que no recordaba, era malagueño o algo así, con un acento cerrado que no entendía, abrió la puerta de la celda y le dijo tu eres policía, sal y fúmate un cigarro. Saco sus pertenencias le dio el paquete de tabaco, se encendió el cigarro y cuando le dio la primera calada se sentía el hombre más feliz del mundo, le soltó a bocajarro: “¿pues esto te va a costar una pasta sabes?” él no sabía nada, ni siquiera el motivo por el que estaba allí, pensó vaya por Dios ahora que era feliz fumándome un cigarrito, viene este hombre y me lo amarga. El Policía le dijo tengo que subir no intentarás nada ¿verdad?, claro que no contestó, y se quedó allí solo disfrutando de su Ducados, y pensando que demonios le iba a costar una pasta.

A los pocos minutos el policía bajó, apuró el pitillo volvió a la celda, se enrosco en la colchoneta, se tapó con la manta y trató de dormir no sin cierta dificultad. Así pasó la noche.

Por la mañana a eso de las 9 más o menos se presentó la abogada, le dijeron que tenía que subir a declarar, ella le saludó en el pasillo y le dio un par de directrices para encarar la declaración, pasaron a un cuarto con una mesa de despacho al otro lado estaba una policía que le iba a tomar declaración en el ordenador, de pie se encontraba el Comisario. La abogada le dijo al Comisario en lugar de buenos días: “¿qué estaréis orgullosos, soltáis a De Juana Chaos  y detenéis a este pobre hombre?”, el Comisario se miro sus zapatos y pensó que en ese momento podía habérselo tragado la tierra.

Su primera impresión de la abogada fue, esta tía no se calla ni debajo del agua, o me saca de esta o me caen diez años de prisión si no calcula lo que esta haciendo. Luego para romper el hielo ella dijo: “¿Qué tal las condiciones higiénicas de los calabozos?”, él ya había pensado la respuesta algo así como bueno digamos que son manifiestamente mejorables, cuando el Comisario trato de disculparse dijo no podemos hacer nada al respecto, o algo parecido. Pensó que el Comisario no iba a olvidarse fácilmente de él después de esto. Así antes de empezar la declaración y aprovechando el capote de la abogada dejó caer sibilinamente: “¿alguien puede conseguirme un café?. Sin un café por las mañanas no era nadie así que lanzó el señuelo, la abogada hizo ademán de sacar dinero de su maletín, pero la funcionaria que estaba en el ordenador salió y volvió con un café, no sin explicarle que era la primera vez que lo hacía, lo cual tomó como un cumplido, antes de declarar ya tenía cierta empatía por él.

Así que empezó la declaración, la funcionaria que le invito al café demostró ser una profesional en toda regla le estuvo preguntando sobre la denuncia de su mujer sobre aspectos concretos, del tipo ha hecho usted esto, a dicho usted lo otro, le respondió a todas sus preguntas de forma veraz. Pero cuando le preguntó si había inflingido malos tratos psicológicos a su mujer ya le indignó y en lugar de responder “no”, le contestó: “yo soy Psicólogo Clínico si usted me define que son malos tratos psicológicos yo le digo si los he hecho o no”, la verdad es que la funcionaria se quedó petrificada, y ahí fue el Comisario el que le hecho una mano y le dijo pues diga usted que no, y así lo hizo.

Una vez terminada la declaración su abogada estuvo negociando para que le dejaran salir de allí e ir al día siguiente al juicio, pero le dijeron que no, así que con las mismas volvió a sus aposentos. Preguntó al Policía cual era el siguiente paso que daría y le dijo que le trasladarían al centro de detención de Moratalaz, donde van a para todos los detenidos que han de pasar a disposición judicial, le preguntó cuando seria eso, y su repuesta fue que podía ser algún momento entre las 22,00 a 05,00. Eso tenía dos cosas buenas ya sabía cual sería su próximo destino y además jugaba en casa él vivía en ese barrio.

Al poco de llegar al calabozo le avisaron que venía el desayuno, paella caliente o natillas me preguntó el agente, natillas le respondió con la satisfacción de alguien que está seguro de lo quiere.

Le dieron su pack de desayuno que fue lo primero que tomó, luego el zumo que tardó diez minutos en abrir, porque un zumo sin la pajita es difícil abrirlo. Me supo a gloria, y en cuanto a las galletas las guarde en el bolsillo, solo le gustan las galletas mojadas con el café. Ya había aprendido que allí dentro cualquier cosa puede tener valor así que las galletas quien sabe si le servirían para hacer amistad con un nuevo inquilino, o podría cambiarlas por un cigarro más adelante, en fin estaba empezando a hacer planes de futuro.

La mañana resulto inacabable, lo de estar solo definitivamente tenía sus inconvenientes el tiempo se alargaba aún más, de modo que siguió con la técnica del argelino y se hizo un ovillo en la colchoneta. La humedad de ese sótano era insoportable la dieta no le hubiera permitido llegar muy lejos, pero por suerte no tenía ni que mover las pestañas. Alguna vez venía un funcionario para sacarles al servicio, puede que un par de veces al día. Permanecer allí se le estaba haciendo una tarea interminable, cuando llegó su esperanza era que viniera la abogada, cuando se fue llegar al centro de detención de Moratalaz, pero parecía que ese momento no iba a llegar nunca.

Lentamente llego la hora de comer otra vez natillas, zumo y las galletas al bolsillo. Después otro par de horas enroscado en la colchoneta, y como una aparición divina bajó un funcionario y metió a otro inquilino en la celda de enfrente, con la poca originalidad que le caracterizaba le espetó: ¿Qué hora es? Las 5 respondió de pronto y dió un salto de alegría “las 5 de la mañana“, eso quiere decir que están a punto de llevarle a su nuevo alojamiento. Al poco empezó a reflexionar ¿las 5 de la mañana?, si todavía no han traído el maravilloso menú de cenar, asolado asumió que eran las 5 de la tarde otras 4 ó 5 horas colchoneta hasta que llevaran la cena.

Un poco desesperado se armó de paciencia hasta la hora de cenar, esta vez algo interrumpió su rutina le trajeron sobre las 9 de la noche un inquilino nuevo a la celda un hombre de unos 55 años que había tenido una discusión con su hijo. El hombre le contó un poco por encima que había pasado, y se dio cuenta al momento que era otro tipo como él que no se había visto en una como esta en su vida, y que la tostada había caído del lado de la mantequilla. Después de una breve conversación al rato les trajeron la cena, la verdad es que visto el lado positivo adelgazó unos 5 kilos en menos de 48 horas.

Bueno la llegada de la cena le animo mucho ya quedaba menos para el traslado. Después de cenar como una hora más tarde bajo un policía le trajo la ropa ( su abogada consiguió negociar que le dejaran cambiarse de ropa), estuvo registrando todas las costuras, el cinturón, el cuello de la camisa, y le dijo esto no se lo hacen a nadie le dio las gracias y le preguntó si me dejaba fumarse un cigarro, contesto que no, que él era el responsable y no podía. Se cambio de ropa y parecía un dandy con camisa limpia pantalón de pinzas, y chaqueta, de su aspecto solo fallaba una cosa en un radio de más de medio metro desprendía un olor insoportable, pero eso en el juicio no se nota estas sentado a varios metros de juez, fiscal y abogados. Unas 4 horas más tarde  llegaron a por todos los que estaban allí les sacaron de las celdas les emparejaron y les colocaron las esposas, salieron de dos en dos escoltados por dos policías les introdujeron en un patrulla con mampara y comenzó el desfile deprisa con destellos y sirenas. A pesar de todo estaba contento después de 30 horas metido en aquel infierno, un paseo por la ciudad con sirena, rotativos y esposado le pareció algo maravilloso, iba mirando las calles, las luces, sin apreciar detalles porque el conductor en cinco minutos llegó a la Comisaría de Moratalaz.  Llegaron todos en los patrullas  formando un convoy. Salieron de los coches y los metieron en aquel edificio les quitaron las esposas, pasaron al servicio, y los metieron en una celda a unos 12. Allí les cambiaron de una a otra celda, sacaban a unos de una celda para meterlos en otra diferente, cambiarían unas 5 ó 6 veces de celda, en fin que aquello tendrá su lógica pero a le pareció que estaban de cachondeo con ellos.

Después les volvieron a sacar para coger cada uno una manta, y volvieron a meterlos en otra celda, esta ya si la definitiva, por unas horas al menos. Juntaron a unas 12 personas y cuando cerraron la puerta alguien pregunto si había mechero, y apareció uno, él sacó 3 cigarros del abrigo y repartió 2, y se encendió uno. de pronto allí  se empezó a respirar un aire de camaradería. Todo el mundo empezó a contar porque estaba allí, y él que estuvo callado aprendiendo nuevos oficios con amplia demanda laboral, le preguntaron y tú porque estas aquí, por la parienta dijo, pero la has pegado le preguntaron, no por amenazas, y un carterista griego saltó bueno en mi país si la matas no pasa nada.

De modo que empezó a escuchar las historias de esa gente que le parecieron fascinantes, eran casi todos  ladrones, pero nadie tenia delitos por violencia. Aquello le parecía una fiesta comparado con los calabozos de Entrevías.  

El primero que empezó a hablar fue un peruano mulato, que se hacía pasar por cubano para despistar a la policía, era ladrón de bancos, utilizaba una técnica que él llamaba “al descuido”, tiraba un fajo de billetes frente a una mesa de un banco, y avisaba al trabajador que estaba en la mesa, le entretenía un par de minutos mientras su compañero cogía de su mesa el dinero que hubiera. Trabajaba junto con su yerno formaban un negocio familiar. No le dijo quien se dedicaba a entretener al empleado y quien cogía el dinero pero después de oírle hablar 10 minutos seguidos sin coger aire sabía que era él quien le distraía. Le enseño los billetes que tiraba al suelo era un billete falso de propaganda de 500 Euros impresos por un lado y en el otro llevan publicidad, se lo enseñó lo doblaba por la mitad y metía un par de billetes de 20 Euros en medio, ese era el anzuelo, asombrosamente sencillo.

Les contó que tenía más de 44 causas pendientes en España todas por el mismo delito, estaba contento porque ya había tenido un juicio y el juez decretó la extradición a su país, él en Perú no tenía causas pendientes y saldría en libertad. Cada vez que un compañero de celda decía su nacionalidad le repetía la misma pregunta: “¿oye y el robo de banco sin violencia como está castigado en tu país?”.

El tipo era gracioso donde los haya con una labia mejor que la de los políticos y les tenía a los doce fascinados con un monologo mejor que los que sacan en TV. Les empezó a contar sus hazañas, contaba que una vez le detuvieron con 40 delitos pendientes la juez le preguntó cuantos años llevaba en España, el llevaba 4, pero a la juez le dijo 2 para tirarse el farol y asombrarla.

Les contó que siempre entraba a cara descubierta solo con un sombrero, que hay docenas de grabaciones suyas entrando a bancos que ha robado pero él agacha la cabeza y con el sombrero hasta el momento no le han reconocido. En fin que es un profesional de los pies a la cabeza, también les dijo que alguna vez se había colado en la cámara de seguridad (que no suele tener dinero porque este está en la caja fuerte pero a veces hay alguna bolsa allí esperando que se abra la caja fuerte para meterlo, según contó), una vez le descubrieron y se metió la mano debajo de la camiseta estiró el dedo índice intentando simular una pistola, todo el mundo se lo creyó y salió corriendo del lugar, sin lugar a duda un tipo con recursos .

Se tiró hablando más de una hora mientras los otros 11 estaban muertos de risa. Les habló de sus juergas después del trabajo se iba a un hotel con una prostituta, una botella de güisqui y una buena bolsa de cocaína. Cuando empezó a hablar le sorprendió mucho su facilidad para ganar dinero con el “trabajo”, pero después de oír esto último  se dio cuenta que tenía aun mayor agilidad para dilapidar el dinero que ganaba, necesitaba muchas horas extras para mantener sus vicios.

Además era un tipo que olía el dinero de lejos, no sabe cuando pero en algún momento dijo que tenía un abogado particular (allí todos tenían de oficio), él lo cogió al vuelo y momentos después preguntó si conocía alguien con dinero, le dijo que no, pero él hábilmente insistió que si conocía a alguien le desplumaba e iban a medias. Resumiendo para Juan lo más importante en la vida era el trabajo y no podía dejar de pensar en el ni siquiera en la celda, el trabajo es lo más importante en la vida.

Luego estaba el carterista griego, un tipo introvertido pero amable y educado, que debía machacarse en los gimnasios horas a juzgar por las espaldas y brazos que tenía, iba impecablemente vestido con una cazadora blanca impoluta y unos vaqueros y deportivas de marca, tenía que haberle preguntado como diablos había llegado tan limpio después de los calabozos.

Un tercero delgado con barba y pelo largo, les contó su historia era portugués y se dedicaba a robar coches, pero esto era la primera parte, después con el coche buscaba una calle donde hubiera coches estacionados a ambos lados. Cogía una farola al principio de la calle, cortaba los cables y se iba al final de la calle y hacía lo mismo luego se dedicaba a enrollarlos tranquilamente si llegaba la policía él escondido tras un coche seguía hasta terminar de enrollar todo el cable. Luego solo tenía que  meterlo en el maletero, se iba a las Barranquillas a una tienda de 24 horas que compra cobre, lo vendía a 1,80 €, compraba la droga y se iba.

 No se acuerda como se llamaba, pero era un tipo simpático, dijo que cuando saliera del juicio de Plaza Castilla iba a ir a un chino de todo a 1€, compraría un destornillador y una llave de grifa, con el destornillador abría la puerta y con la grifa rompía el bombín, luego hacía el puente y arreglado, se iría a casa a Vallecas.

También estaba allí un mejicano de unos treinta y pocos años que le detuvo la policía de paisano  el pensó que le querían robar, en Méjico es corriente que alguien te enseñe una placa de policía falsa para desplumarte, así que solo tuvo la feliz idea de llamar a 2 policías que pasaban por allí y según contaba le detuvieron. El trabajaba en telefonía había estado en África, en Dubai, Emiratos Árabes, debía ser ingeniero y no lo dijo por miedo. Bueno el caso es que su tarjeta de residencia estaba caducada y el estaba esperando mientras que llegara la nueva.

También había un colombiano  que tenía varias detenciones por robar coches, con la cara marcada por una gran cicatriz, un  dominicano que se había peleado con su mujer y la había pegado con no se que. Y otros  pocos que no querían hacer público su oficio.

En otras circunstancias habría estado asustado entre esa gente pero después de estar en Entrevías más de un día casi solo, estaba a gusto de alguna manera eran compañeros aunque solo fuera por unas horas.

En fin después de estas peripecias les volvieron a sacar de la celda para hacerles la ficha, ir a tomar las huellas digitales de los 10 dedos , 2 fotos una de frente y otra de perfil, medirte, etc.

Cuando entraron en sala donde te hacen todo esto él pasó el último, estaban 2 funcionarios un hombre y una mujer controlando la entrada, uno le pregunto al otro susurrando ¿y éste? él otro respondió el piso (se conoce como divorcio express: malos tratos, custodia y pensión de los niños para la madre, la casa  también para la madre, y de propina una orden de alejamiento)  . Luego se enteró porque se hace un control tan exhaustivo en esa sala, por lo visto alguna vez se han traspapelado fichas y han metido las causas pendientes de uno a otro. En fin solo le faltaba que le metieran los 44 robos de banco de su compañero.

De modo que volvieron a otra celda diferente con tanto cambio de celda no durmieron casi nada quizá un par de horas a lo sumo.Estaba medio despierto de repente se oyó un golpe seco muy fuerte y se encendieron las luces, ese ruido le dejó paralizado estuvo pensando un rato en él y luego la rutina: desayuno natillas, le regalé las galletas a alguien que tenía hambre,  pasaron al servicio, les colocaron las esposas esta vez en las dos manos, les devolvieron las pertenencias excepto el móvil y de vuelta al furgón de traslados en un convoy a Plaza Castilla, este viaje le gusto menos porque no había ventanillas. Un compañero nada más entrar al furgón se quitó las esposas con las manso le dijo que le enseñara, por lo visto es tan fácil como ir tirando de ambas partes con tino, si tienen holgura se abren con facilidad. Luego intentó quitárselas pero solo consiguió apretarlas más.

Nada más entrar al furgón empezaron a fumar, como no había ventilación el ambiente se cargo. Había una pareja china un hombre y una mujer, ella estaba sentada a su lado y de repente le dieron arcadas todos los compañeros se apartaron asustados, él les dijo más tranquilo, no os preocupéis seguro que tiene el estomago vacío. Se retiró un poco y la pobre mujer solo pudo escupir un par de veces, beneficios del menú.

En el furgón se podía ver un poco la calle por el parabrisas delantero, y se entretuvo mirando. Un compañero del furgón era sirio también estaba por algo parecido a lo suyo, solo que él era la sexta vez que le detenían por la parienta, la policía le había dicho esta vez “pero otra vez José denúnciala de una vez sino nunca vas a acabar con este cuento”.

Íban por la M-30 con sirenas y destellos por medio de un monumental atasco, muy despacio serian las 8 de la mañana y a esas horas todo el mundo va al trabajo y no hay quien circule. Después de un tiempo llegaron a plaza Castilla entraron al parking de los Juzgados. Allí les pasaron a un calabozo amplio a unos 15 , se podía pasear que ya era un lujo, la mitad se puso a fumar porros como cosacos y los demás se limitaron a charlar.

Un compañero que tenía un par de cosas pendientes con la justicia le indicó el conducto de aire acondicionado, estaba a unos 3 metros y medio de altura tendría 70 cm. de ancho por 40 de alto, y una plancha estaba desprendida, dijo ves ese hueco por ahí se escapó un etarra hace unos años. También contó que la gente que robó los cuadros de Alicia Koplovich le ofrecieron a él un montón de dinero por el papel de libertad que te dan allí en los calabozos.  Había un brasileño de unos veinticinco años delgado con traje,  se le veía un juerguista nato.

Estuvo hablando un rato con el mejicano, le enseñó la foto de su hijo y él le enseñó la de los suyos, parecía un tipo tranquilo y agradable, con él se encontraba a gusto y hablaron un rato.

También estaba Luís el sirio, que conoció a un joven de su barrio amigo de su hijo. Y el último que entró fue  un abuelo de setenta y tantos años  que también le hizo la pirula su parienta, el hombre estaba desolado paseando con las manos en los bolsillos pensando Dios sabe qué, y seguro que acordándose de su señora esposa,  que estaría tan ancha en el sofá de casa  pensando que qué detalle tiene la policía llevándose a su marido a un calabozo que a ella le estorba muchísimo. El pobre señor (no se como se llamaba), cuando bajó del juicio alguien hizo un comentario de mi acerca de que era psicólogo, el pobre hombre se acerco y le preguntó: ¿qué me va a pasar?, y le dijo no se preocupe, seguro que sale libre y no le va a pasar nada, trató de infundirle una convicción que no tenía, una vez metido en ese laberinto uno depende de múltiples factores que no puede controlar con total seguridad. Puedes pillar a un juez con un mal día, una esposa capaz de persuadir a cualquier tribunal, etc. Lo cierto es que no pudo decirle otra cosa a ese hombre, su situación era extremadamente delicada, pero creyó que era lo mejor que podía hacer por él, tranquilizarle un poco y que llegara ante el juez más sereno.

En fin llegó el momento de subir a juicio abrieron el calabozo dijeron mi nombre salió, allí le esposaron dos guardia civiles jóvenes subieron en el ascensor y pasaron a la sala que sería la secretaría del juzgado. Por el pasillo se encontró a su hermano paso a darle la gafas le dijo: “pontelas te quedan bien” y un Guardia Civil me dijo:”tienes un buen asesor de imagen”, le respondió es mi hermano. Allí permaneció una hora mientras declaraba la contraria, luego los guardia civiles muy atentos le dijeron se quiere usted sentar, les dijo que si y se sentó. Tenía todo el cuerpo molido por la colchoneta de 5 cm., y las 40 y pico horas que pasó encima de ella.

Durante el tiempo que fue custodiado por los guardias civiles estuvo hablando con ellos eran los dos jóvenes no llegaban a treinta años ninguno, y muy correctos en el trato, uno de ellos cuando le dijo que era psicólogo comento que le gustaba mucho la psicología, y se le notaba que había leído sobre los temas que hablaba, les dijo que un psicólogo del Cuerpo había impartido un modulo en un Master de Psicología de Emergencias, que era la persona encargada del gabinete de psicología de la Guardia Civil. También les contó que había trabajado en SAMUR como voluntario  notificando fallecimientos a familiares, y que el 11-M paso la noche en IFEMA con la familia de un fallecido hasta que a las 5 de la madrugada reconocieron su cuerpo y se lo notificaron a la familia, los Guardias Civiles se dieron cuenta enseguida que no era el perfil típico del maltratador, que era uno más de los cientos de hombres que habían pasado por una situación similar detenidos por la prisa o por la codicia de las que una vez fueron sus esposas.

Luego vino un perito del Juzgado  le pregunto si estaba enfermo, si tomaba medicación, cuanto bebía, etc., le dijo que  estaba dentro de lo normalAsí que el perito explicó que lo normal estaba en torno de un litro diario de cerveza, terminó y volví a la secretaría de los Juzgados. Los administrativos del juzgado mientras declaraba su parienta decían vaya tía más pesada.

 Por fin pasó a la sala del juicio, cuando vio que me había tocado una juez@ pensó, mal empezamos.

Empezaron a preguntarle que le había dicho a su esposa, la cuestión era sencilla una tarde en el parque, a la semana de irse de casa planteó lo mismo que los anteriores días: “busca un abogado  y hasta que no firmes el acuerdo regulador no vas a ver a los niños, tengo prisa”.

Esa actitud le recordaba al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, este era un personaje que nunca había entendido y que sobraba en la novela. Ahora no solo ha cobrado sentido, sino que cuando mira a su alrededor cada vez ve más gente como el conejo, “tengo prisa llego tarde.

De modo ese día le dijo a Maria por segunda vez porque no se olvidaba del abogado, él olvida que se ha ido de casa, y por la noche decidirían que hacían, como separarse y buscar una solución civilizada. Fue a consultar con su abogado, un antiguo amigo de la infancia y estuvo viendo con él todo lo relativo a su divorcio. De modo que la denuncia de su mujer de amenazas no tenia demasiado sentido, si la amenazó con algo fue con acudir a su abogado y pelear por los derechos que se le estaban negando a sus hijos de verle a él y su derecho como padre a estar con ellos. Ese es todo lo que él le quería decir a su mujer.

A la Juez le explico que esto sucedía en el parque porque este era el único espacio que disponía para estar con sus hijos, ha ido casi todas las tardes a la salida del colegio para poder verles un poco. La única coacción que ha habido ha sido la de ella “no vas a ver a los niños hasta que no firmes el acuerdo que yo quiero”, “si quieres ver a los niños fírmame el acuerdo”. Durante la primera semana que se fue de casa siempre decía tengo prisa, un día le preguntó: ¿por qué tienes prisa? Ella respondió: “mi abogada tiene prisa”. Después averiguó que desde que se fue de casa disponía de un mes para presentar la demanda de divorcio, porque si no estaría en una situación irregular. Además su abogada es de oficio y lógicamente le interesa quitarse el mochuelo lo antes posible, un juicio por divorcio sin mutuo acuerdo puede prolongarse tiempo, y a la letrada no le aporta mucho económicamente y si le requiere tiempo para plantear la demanda y preparar una estrategia que llevar al juicio. Su caso es el contrario no tiene derecho a un abogado de oficio, y ya que se gasta el dinero en defensa jurídica, jugándose mucho , prefería que las cosas vayan despacio pero terminen de una manera más favorable para sus hijos y sus intereses.

El caso es que después de explicarle a la juez@ que estaba en el parque para poder ver a los niños ya que este es único espacio donde podía hacerlo, ella lo utilizaba para decir que la estaba amenazando y maltratando psicológicamente. Hubo un montón de preguntas acerca de lo que la dijo o la hizo que no recuerda exactamente, pero después de un interrogatorio exhaustivo en el que parece que quedó clara su inocencia, la jueza hizo una pregunta que había pasado por alto y evidentemente era importante: ¿Cómo disponen ustedes del dinero?, su respuesta fue tan sencilla como clara “disponemos de una cartilla común para el dinero, ella tiene una tarjeta para sacar dinero y yo tengo otra?”. Ante la contestación tomó la palabra la Fiscal diciendo que no procedía el adoptar medidas cautelares por lo que solicitaba fuera puesto en libertad, si no tenía ninguna otra causa pendiente (esta coletilla se utiliza siempre en estos casos, la verdad es que en 48 horas  aprendió bastante de Derecho).

Luego habló la Juez@ dijo que no se cumplían los 2 requisitos legales para adoptar medidas de protección, estos son:

I)   Que existan indicios de delito o falta contra el denunciante.

II) Que de esos indicios resulte una situación objetiva de riesgo para la victima.

La Juez@ estimó en su sentencia que a criterio de la juzgadora no existen indicios de la comisión de un delito o falta imputable al denunciado, y al no haber constancia del primer requisito de la ley  no entra a valorar el segundo, ya que para adoptar medidas cautelares es indispensable que concurran ambos. Esta fue su resolución acerca de la orden de alejamiento.

Acerca de la denuncia de malos tratos psicológicos la Jueza dijo que a su parecer y basándose en las declaraciones de ambos no parecía haber una situación de malos tratos continuada en el tiempo. Que la denuncia posiblemente esté motivada por razones si bien licitas (obtener un acuerdo regulador de divorcio), no legales ya que no procede obtener dicho acuerdo por vía penal, siendo el cauce adecuado la vía civil (como forma  establecida de obtener una regulación legal en un divorcio). Acabo el juicio la Juez@ ordenó a la pareja de Guardia Civil que le llevaran de vuelta a los calabozos, le esposaron y pensó que absurdo llevar cerca de 2 días detenido ir a juicio, la causa está sobreseída, decretan su libertad pero hasta que no tenga el papelito sigue siendo el mismo tipo peligroso que entró en la Comisaría de Entrevías.

Mientras bajaba en el ascensor a los calabozos los Guardias Civiles iban comentando si a estas tías que ponen denuncias falsas les impusieran una multa que fuera el montante de todos los gastos policiales y judiciales, el números de denuncias falsas descendería drásticamente, estaban realmente indignados por tener que custodiar a un tipo como él. De hecho estaban más indignados que él, porque todos estos acontecimientos que se cuentan aquí no logró entenderlos ni asimilarlos en el momento, y se fue limitando a vivirlos. Es ahora que ha pasado  casi un  mes cuando empieza a integrarlos como una vivencia y los va asumiendo en toda su dimensión.

Llegó a los calabozos de nuevo le quitaron los grilletes, entró en la celda y volvió a ver a la mayoría de sus compañeros de penurias, un chico de su edad estaba por lo mismo que él le dijo que le habían dictado orden de alejamiento, él quería por encima de todo a su hija de 2 años. En cuanto al otro compañero que tenía 2 causas pendientes le habían caído seis meses en la prisión de Soto del Real, este empezó a hacer una colecta contó a los neófitos que allí en los calabozos de Plaza Castilla cuando a alguien le mandan a la sombra un tiempo es costumbre hacer una colecta y darle dinero entre todos, sacó sus monedas del bolsillo y se las dio, el billete de 20 € se lo llevó Luis en el pantalón cuando se cambió de ropa en la Comisaría de Entrevías. No entendía muy bien esa costumbre pero después de la experiencia vivida, pensó voy a darle todo lo que tengo porque igual que se ha visto en este embolado a ver quién es el guapo que le garantiza que no se verá en otro con algún mesecito en la sombra.

En el calabozo esperando el papelito de libertad estuvo por lo menos una hora, cuando abrieron la puerta de la celda y dijeron su nombre salió recogió el móvil, subió a la planta donde le habían juzgado busco a  Luis y a su cuñada que estaban esperándole, cuando los vio les dio un abrazo fueron a la calle, allí conecto el móvil sonó un pitido había 11 llamadas perdidas del trabajo  todas hechas el jueves que no fue a trabajar. Miró la hora eran como las dos de la tarde llamó inmediatamente al trabajo habló con el Sargento Diego: “acabo de salir de los juzgados de Plaza Castilla, he estado detenido desde el jueves a las 6 de la tarde hasta hoy viernes que me acaban de poner en libertad, no me han permitido hacer una llamada telefónica y por eso no he podido avisar” , respondió “bueno no te preocupes, vienes el lunes a trabajar”, “si “le dije, “bueno pues el lunes ya hablamos, hasta luego“, “hasta luego”.

Fueron a un cajero sacó dinero para pagar el abogado, y acabaron en un bar se tomó una caña, que es la que mejor le ha sabido en toda la vida, después de 44 horas bebiendo solo tres zumos de piña al día, aquello era una delicia, umm…,  una cañita bien fría. Fueron en el coche rumbo a un fin de semana tranquilo, familiar, sin hijos, con duchitas, comiendo bien, en fin después de todas estas calamidades se considera un tipo con suerte. 

 

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Comentarios: 4

  • #1

    ferro57 (viernes, 04 diciembre 2009 10:56)

    Se me hace difícil cualquier comentario. En estas fechas donde el vilipendio al hombre en razón del sexo llega a puntos increíbles con Diego Pastrana en Tenerife, solo puedo denostar y condenar el ESTALINISMO que estas feminista radicales de genero han IMPUESTO conla colaboración activa del PSOE

  • #2

    murillo (viernes, 01 enero 2010 15:25)

    Me parece un gran ejemplo de valentía y fuerza personal el escribir lo que te sucedió. Yo afortunadamente no he pasado por el calabozo debido a que la ley no había salido aún. Me sento fatal cuando vino la policia a mi casa a comentarme que había sido denunciado y si sabia el porqué. Cuando les comenté si tenía algo que ver que me estaba separando, me dijeron: "unted sabrá que es lo que le ha hecho a su mujer". Lo más humillante fue el tono acusador. Les contesté "por supuesto que yo sí lo sé". Si yo recuerdo ese mero hecho no me hago cargo de lo que pasastes tu en esas horas.

  • #3

    rissoto (martes, 21 febrero 2012 20:46)

    Me suena muchisimo la historia con muchas percepciones comunes. La mayor diferencia es que fue más breve.
    Fruto de la legislación (y su aplicación) con filosofía "socialfeminazi" de algunas "colaboradoras" de Zapatero.
    La Ley de Violencia de Genero reivindica que todo hombre acusado es culpable si no puede demostrar lo contrario (cosa casi imposible pues no conoces ni los hechos de los que se te acusa).

  • #4

    Biathlonfreunde (sábado, 14 julio 2012 00:58)

    Nice one info, thanks

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